2 palabras que despiertan sentimientos irracionales negativos en ti y en tus clientes

Dos palabras que influyen negativamente en los clientes

Negociar con los clientes no siempre es fácil, ¿verdad?

Estarás conmigo en que tener las riendas de las conversaciones es importante para tenerlos a nuestro favor y para que el camino hacia el cierre de una venta sea más sencillo.

¿Cómo se consigue esto?

Usando el lenguaje con un poco de psicología.

Si lo piensas, las palabras son tu principal herramienta de trabajo. Por eso, utilizarlas bien y elegir las que más te convienen, puede suponer la diferencia entre encaminar las negociaciones hacia tu objetivo… o conseguir todo lo contrario.

Negociar es todo un arte. No es sencillo y no siempre resulta cómodo.

Puedes poner cuerpo, mente y corazón, y no convencer a tu cliente.

Menudo chasco. Tiempo perdido, energías perdidas y cliente perdido.

¿Y si el problema está en algunas palabras que utilizas?

En concreto, hoy quiero hablarte de dos términos, cuyo uso tiene impacto en los negocios y también en la vida personal.

Prescindir de estas palabras lo máximo posible (tanto por escrito como en una conversación cara a cara), te convertirá, incluso, en una persona más feliz y mejorará tus relaciones personales.

#1. Debería

“Debería hacer deporte”, “debería terminar esta tarea”, “debería…”.

Deber implica obligación. Y la obligación no nos gusta.

Según los expertos, es una de las palabras más frecuentes en nuestros diálogos.

Como consecuencia, nosotros solos nos ponemos barreras, porque “debería” es un lastre mental.

Esta palabrita nos genera sensación de planes no cumplidos y de cierta frustración.

¡Vaya gracia!

Trasladado al mundo de los negocios, esto se traduce en que influye negativamente en los clientes (sin que seamos conscientes de ello).

Imagina que un cliente te pide un encargo para el que necesitas planificar algunos pasos o detalles concretos antes de abordar el trabajo.

Tratas de explicárselo e incluyes “debería”. El resultado puede quedarte como:

“Antes de empezar, debería hacer X y debería saber Z”.

“Debes enviarme tal cosa y deberías pensar en esta otra cosa”.

En los dos ejemplos, la sensación que genera al interlocutor es de obligación y de esfuerzo tortuoso.

A ningún cliente le gusta buscar una solución profesional y obtener como respuesta que sí, que te ayudo, pero con esfuerzo, como obligado, como si supusiera un sacrificio horrible.

2 palabras que bloquean la tendencia a la acción tweet

El problema se encuentra en que esta forma de conjugar el verbo “deber” (en condicional) la asociamos internamente a las ideas irracionales y a las leyes inquebrantables.

Por eso, en lugar de ser un punto de partida para conseguir algo, bloquea la tendencia a la acción.

#2. Tendría que/tengo que

Ocurre lo mismo que con “debería”.

Tiene un significado negativo (tanto en condicional como en presente), porque se asocia con algo desagradable. Genera rechazo.

Así se instalan en nuestras mentes durante la infancia.

Somos hijos de una cultura, de una sociedad y de unas costumbres. Por eso, es difícil escapar a las asociaciones inconscientes de las palabras aunque seamos adultos. Claro, porque vivimos con ellas desde que aprendemos a hablar.

Volvemos a lo mismo: si un cliente te solicita un producto o servicio y tu respuesta la encabeza un “tengo que” o “tendría que”, lo que percibe es: “jolín, qué cuesta arriba va a ser esto”.

En definitiva, transmite una sensación mala. ¡Y tú no quieres que tu cliente perciba nada negativo y salga corriendo!

palabras que hacen salir corriendo a los clientes

El truco para evitar “debería” y “tendría que”

Vale. Tenemos claro que queremos prescindir de estos dos términos que nos boicotean sin darnos cuenta.

¿Cómo?

Cambiando los verbos y el tiempo conjugado.

Me explico.

El condicional aumenta las posibilidades de que no se lleve a cabo aquello que expresamos después de “debería”.

Cuando indicamos que deberíamos hacer algo o que tendríamos que hacer algo, en la mayoría de los casos no lo plasmamos en una acción puntual.

Además, implica pensar en el problema, pero no en la solución.

Prueba a sustituir el condicional por el futuro.

Cambia estas dos palabras y evita generar rechazo en tus clientes (sin que lo sepas) tweet

Así, en lugar de “debería ponerme a dieta”, di “empezaré una dieta”.

En lugar de “si quieres una consultoría conmigo, deberías hacer tal cosa”, di “para tener una consultoría conmigo, necesitaré tal cosa”.

Como ves, además de usar el futuro, he prescindido de los verbos “deber” y “tener que”.

Y he aquí otro truco del almendruco

En una negociación, si el contexto lo permite, cambia el condicional por futuro… o por presente.

Recuerda que los verbos conjugados en presente transmiten inmediatez y algo real.

No deja espacio para posibilidades (que pueden acabar en nada).

Y todo esto se resume en:

  • Evita “debería”, “tendría que” y “tengo que”, porque transmiten obligación, rechazo y sacrificio desagradable.
  • Sustituye estos verbos por otros más positivos.
  • Cambia el condicional por el futuro para facilitar que la acción se lleve a cabo con buena disposición anímica y mental.
  • A ser posible, conjuga en presente, para transmitir inmediatez.

Es tu turno. ¿Conocías las implicaciones inconscientes de estas dos palabras? ¿Alguna otra palabra supone para ti un lastre mental?

Te espero en los comentarios.

Autor:

Soy Nuria González, asesora lingüística, correctora y redactora. Ayudo a negocios y emprendedores a publicar textos de calidad para generar confianza y transmitir una buena imagen de marca. También escribo textos que venden. ¿Quieres convertir tus textos en una máquina de retener lectores y convertir clientes? Descárgate mis 2 e-books de regalo.

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